
El streetwear en 2024 ya no se resume a apilar prendas oversize y sneakers limitadas. El segmento atraviesa una fase de maduración donde los códigos de vestimenta urbana chocan con nuevas restricciones regulatorias, especialmente sobre las alegaciones medioambientales, y donde la frontera entre la moda urbana y el vestuario clásico se vuelve difícil de trazar.
Regulación anti-greenwashing y streetwear sostenible: lo que cambia concretamente
La mayoría de los artículos sobre las tendencias streetwear mencionan la moda eco-responsable como un hecho. Pocos abordan el marco legal que redefinirá lo que las marcas tienen derecho a afirmar.
La directiva (UE) 2024/825, adoptada en febrero de 2024, apunta directamente a las menciones medioambientales vagas. Términos como “eco-friendly”, “verde” o “biodegradable” se vuelven ilegales si la marca no puede probarlos a través de una etiqueta certificada (EU Ecolabel, por ejemplo) o datos públicos verificables. La aplicación plena está prevista para el 27 de septiembre de 2026, pero las marcas ya están ajustando su comunicación.
Para el streetwear, las consecuencias son directas. Las etiquetas “de casa” (esos pequeños logotipos pseudo-ecológicos creados por las propias marcas) estarán prohibidas si no se basan en un esquema de certificación oficial. Las promesas de tipo “neutro en carbono” basadas únicamente en compensación de carbono están explícitamente apuntadas.
Varias marcas urbanas que han construido su imagen sobre una promesa verde sin certificación sólida tendrán que repensar su posicionamiento, incluso en catálogos disponibles en urban-fashion.fr donde los filtros “moda sostenible” podrían evolucionar.

Cortes oversize y siluetas streetwear: ¿dónde estamos realmente?
Los cortes amplios siguen siendo omnipresentes. Sudaderas con capucha anchas, pantalones cargo, chaquetas bomber voluminosas: la silueta oversize domina las colecciones urbanas desde varias temporadas. Sin embargo, el oversize tiende a estructurarse más que antes.
Las piezas ya no son simplemente “demasiado grandes”. Las marcas trabajan los hombros caídos con acabados más nítidos, materiales más rígidos que mantienen la forma. El resultado ofrece un look amplio sin el efecto descuidado que caracterizaba las primeras olas oversize de los años 2010.
Lo que merece atención es la convivencia de dos enfoques en el vestuario streetwear:
- Las piezas deliberadamente desmesuradas, heredadas de la cultura skate y hip-hop, llevadas para marcar una pertenencia cultural
- Los cortes “relaxed fit” (ajuste relajado), más cercanos al vestuario clásico, que toman del streetwear su comodidad sin adoptar las proporciones más extremas
- Las superposiciones técnicas (camisetas debajo de camisas abiertas, hoodies debajo de chaquetas ligeras) que crean volumen sin depender de una sola pieza oversize
La distinción entre estos tres enfoques ayuda a construir un look urbano coherente en lugar de un ensamblaje aleatorio de prendas amplias.
Sneakers y accesorios streetwear: las piezas que estructuran un look urbano
Las sneakers siguen siendo la base del estilo streetwear. Las colaboraciones entre marcas y artistas continúan generando colecciones limitadas muy buscadas. Los modelos masivos (chunky) no han desaparecido, pero las siluetas más bajas y limpias están recuperando terreno.
Este cambio refleja una fatiga visual. Después de varios años de suelas sobredimensionadas, parte del público streetwear regresa a líneas más sobrias, inspiradas en los archivos de los años 1990. Los modelos retro de Nike, Adidas o New Balance alimentan esta tendencia sin que los chunky desaparezcan por completo.

En cuanto a los accesorios, la gorra sigue siendo un marcador fuerte del look urbano. Los modelos estructurados (tipo trucker o snapback) coexisten con gorras desestructuradas, más discretas. Las riñoneras llevadas en bandolera y las gafas de sol con montura gruesa completan el vestuario.
Un accesorio no compensa un conjunto mal pensado. La coherencia entre las proporciones de la parte superior, inferior y los zapatos cuenta más que la acumulación de piezas de tendencia. Un hoodie oversize funciona mejor con un pantalón ajustado que con una parte inferior igualmente amplia, a menos que el efecto buscado sea deliberadamente maximalista.
Motivos gráficos y herencia de los años 90 en el streetwear 2024
Los estampados gráficos audaces y los logotipos de gran tamaño constituyen un hilo conductor desde hace varias temporadas. Las referencias a los años 1990 (tipografías gruesas, colores contrastantes, logotipos vintage de marcas históricas) alimentan una parte significativa de las colecciones.
La herencia retro se mezcla con técnicas de impresión actuales: sublimación en tejidos técnicos, bordados voluminosos, apliques cortados con láser. El resultado va más allá de la simple nostalgia. Las piezas gráficas funcionan como marcadores de identidad en la cultura streetwear, donde llevar un logotipo o un motivo significa afiliar su estilo a un universo específico.
Los retornos de campo divergen en este punto: algunos consideran que la sobrecarga gráfica satura el mercado, mientras que otros ven en ello la continuación lógica de una cultura visual nacida en la calle. El streetwear siempre ha sido un soporte de expresión gráfica antes de ser un segmento comercial, y esta dimensión perdura en 2024.
- Las camisetas con estampados amplios, llevadas por dentro de un pantalón de cintura alta o dejadas sueltas, siguen siendo piezas de entrada accesibles
- Las chaquetas y hoodies con bordados o parches cosidos aportan relieve sin caer en el total look gráfico
- Las colaboraciones entre marcas streetwear y artistas gráficos o grafiteros dan lugar a piezas de edición limitada que funcionan como objetos de colección

El estilo urbano en 2024 se construye sobre un equilibrio entre la herencia cultural y nuevas restricciones. La regulación europea sobre alegaciones verdes va a redistribuir las cartas para las marcas que apostaban por un posicionamiento eco-responsable no certificado. Las siluetas evolucionan hacia más estructura en la amplitud. Las sneakers oscilan entre el maximalismo y el regreso al minimalismo. El denominador común sigue siendo la coherencia del look en lugar de la acumulación de tendencias aisladas.